sábado, 15 de marzo de 2008

Hola de nuevo a tod@s!!!

Ya estoy aquí para volveros a contar las nuevas aventuras que suceden por estos mundos de hielo (aunque por poco tiempo más). Esta vez toca relatar uno de los viajes que me llevaron a elegir este maravilloso destino de ERASMUS: el viaje de Snow & Ice a Arvidsjaur. El viaje tiene lo suyo, así que prepararos para leer…

Esta ciudad de Suecia se encuentra como a dos horas en autobús al oeste de Luleå y tiene la particularidad de tener uno de los centros militares de bajas temperaturas más utilizados por los ejércitos de todo el mundo. Organizan entrenamientos militares durante todo el año, y en especial por supuesto en invierno, allí también han estado de maniobras las fuerzas armadas españolas así como las de muchos otros países.


Pues bien, como ya os podéis imaginar, allí estuvimos durante 3 días, un poco cansados, pero apasionantes. Empezamos el viaje como a las 7 de la mañana del lunes 10 de Marzo, una hora prácticamente inhumana para un lunes jeje, llegamos sobre las 9 y lo primero que hicimos fue repartirnos en las habitaciones. Éstas tenían 5 literas de dos camas y además de eso, una salita con sofás y tele, otra con taquillas para 10 personas y un baño, así que estos militares están prácticamente de lujo, y luego se quejan. Nos repartieron según los grupos de trabajo por lo que me tocó con Diane (Francia), Annabel (Australia) y Juan (España) además de dos miembros de otro grupo: Martin (Francia) y Vicky (Alemania). Por lo que veis muy variadito todo.


Tras dejar todas nuestras cosas allí fuimos rápidamente al almacén donde guardan todo el material. Pudimos comprobar que todo lo que nos habían dicho que nos daban, no era una farsa. El equipaje se componía de: esterilla para dormir, saco de dormir (aguantaba -15ºC), toalla, botas de jardinero (en realidad eran para ir por el monte, pero parecían de agua), un par de calcetines de fieltro (bastante gordos y cómodos), mallas de lana verdes (bastante ridículas pero eficientes), jersey verde un poquito homosexual (para marcar todos nuestros abdominales), pantalón gordo verde y jersey 2 para bajas temperaturas, pantalón y chaqueta impermeables blancas (parecía que íbamos a eliminar una plaga o algo así), chambergo (verde) bastante gordo, gorro de lana azul (se les debían haber acabado los verdes), guantes de lana, guantes blancos para encima de los otros (supuestamente impermeables pero a ver quien acabo con los de lana secos…), mochila donde cabía todo esto, bolsa (estilo deporte) para seguir metiendo cosas, cantimplora, termo, vaso-plato, cubiertos… en fin creo que el frío no nos mataría pero el peso…



Total que después de que nos explicaran cómo ponernos todo, nos fuimos sin más tiempo que perder a comer, claro eran las 11:30 hora normal de comer… y ahí compartimos los primeros momentos con los militares suecos. La comida, no estaba mal. A las 12:30 en punto saliamos hacia nuestro ‘campo de concentración’ donde fuimos obligados a hacer trabajos abusivos jeje. Empezamos a construir lo que habíamos venido a hacer: Un Iglú.


Foto1: Juan comiendo en este ambiente tan seguro

Foto2: desplazamiento al 'campo base'... sin nieve en la carretera

Foto: 'Vestidos para la plaga'

El proceso es de lo más sencillo, haces un círculo de diámetro 8 m más o menos (2 ó 3 personas agarradas de las manos con los brazos abiertos) y empiezas a echar paladas y paladas de nieve mientras otro del grupo va aplastando con raquetas de nieve. Se deja todo durante una noche, en la que la metamorfosis de la nieve hace que adquiera gran resistencia y al día siguiente se vacía por dentro.


Así terminamos en el campo, que por cierto no he comentado que la nieve llegaba en algunas zonas a una altura de metro y medio y que el paisaje y los rincones eran algo inimaginable, la nieve, virgen por completo… increíble. ¡¡¡Qué bonita es la montaña!!!.

Nada más llegar (nos dieron media hora para ducharnos 6 personas en tan solo una ducha) a otra muy normal (16:30) la cena. Tras eso, un montón de rato (o por lo menos a mí muy largo se me hizo) una clase de cómo los climas árticos afectan a un ser humano. Nos pusieron unas fotos de congelaciones muy muy… aghhh. Tras eso a recenar con leche, zumos, tostadas… vamos que en ese día parece que nos estaban cebando, tol día comiendo… luego veríamos porqué… Y por fin, el primer rato de descanso desde las 9 de la mñn, rato en el algunos jugaron a futbol (pq eso sí, tendrán frío y todo lo que tu quieras, pero las instalaciones de estos militares son envidiables, pabellón interior y de todo) y otros a jugar al billar, al pinpon o a la diana y los demás simplemente a juntarse en habitaciones y comentar un poco el día.

DIA 2: por supuesto a las 8 de la mñn vestidos, desayunados y con TODO el material que nos habían dado (bueno lo de las 8 de la mñn era un decir, porque prácticamente todos los españoles y algún que otro francés lo alargamos un poco, quien dice a las 8 dice las 8 y cuarto o y 20. Llegamos al campo y empezamos a vaciar el iglú. Al principio era un poco claustrofóbico, además de por el reducido espacio de maniobra, no estabas muy confiado acerca de si la nieve iba a aguantar. Así que nada, a deshacer el trabajo del día anterior, y no os podéis imaginar la cantidad de paladas que hay en un circulo de 8 metros de diámetro y 2 de alto…

Fotos: Profesor con dos 'elegidos' eneñandonos maniobras de calentamiento en la montaña.

Nuestro grupo nos dividimos en 2 subgrupos de 3 y nos organizamos bastante bien. Nos dio tiempo hasta de decorar nuestra nueva habitación. Construimos un baño, una tortuga, y una mesa con confortables sofás donde comimos. Así llegó de nuevo la hora de comer y empezamos a entender el porqué del día anterior. Nos sirvieron unas cuantas chocolatinas, una sopa fría de frutas o no se qué (dulce) y sobre todo agua caliente para hacer tés y cafés y todo esto, pero claro gente como Juan, tenía sed y todo el mundo sabe que para eso, se necesita agua fría pero… no había, asi k a seguir bebiendo ‘dulces’ que dan más sed.


Comimos en nuestra mesa y a seguir trabajando, cosa que venía muy bien después de unas cuantas horas a la intemperie puesto que además al hacer la digestión te quedabas helado. Las manos me llegaron a doler bastante durante un rato, así que nada, a vaciar sea dicho. Al cabo de un rato nos enseñaron a hacer fuego (pero con cerillas y madera súper seca, muy fácil de encontrar en un bosque con nieve…) y luego nos retaron a hacer una hoguerilla a cada grupo, y como debía ser, el único iglú que logró mantener el fuego hasta por la noche y que incluso duró más que las hogueras comunes fue el grupo 6a, el nuestro. Así que nuestro iglú fue el punto de reunión durante un buen rato. Fuimos a cenar un ‘kebab’ con carne de reno y una salsa que nos dieron y a sentarnos alrededor de las hogueras comunes. Qué gusto da el estar al lado del fuego, mirándolo y viendo el poder que tiene, calentándote y pasando el rato hablando, jugando y comiendo. Qué pena que no se pueda hacer en nuestro tan preciado Pirineo, qué tiempos aquellos en la acampada.

Tras un buen rato en el que los españoles y un par de franceses (como siempre los últimos en ir a la cama) nos dirigimos cada uno hacia nuestro iglú, y la verdad que los primeros ratos hasta que te sitúas en el saco y lo calientas un poco no son de lo más cómodo. Y durante la noche pues qué decir… entre que me tocó dormir pegado a la pared, sin prácticamente maniobra, que tenía algún que otro ronquido en la oreja y que en cuanto te movías los pies o lo k fuera lo ponías en una zona del saco que estaba a 0ºC no se durmió mucho aquella noche que digamos. Faltaba un noche más para acostumbrarse y aclimatarse. Pero bueno he construido y dormido en un Iglú, ¿Cuánta gente lo puede decir?.


El tercer y último día, despertarse, vestirse, desayunar, limpiar la zona, volver a las instalaciones, ducharse, devolver todo el material y limpiar el cuarto y volver a Luleå.

Foto: Un maño haciendo el payaso con el vehiculo que nos traía provisiones.

Foto: Iglu de chipi, victor, gallegos y franceses. Al lado el muñeco de nieve que hacía fuck yous...

Foto: Entrada al iglú de Eli, Carlos, Jesus y otros personajes

Total que así acabó el tan esperado viaje, reventados y con ganas de descansar y no llevar esa rutina tan rígida pero con una experiencia inigualable. Por mi parte, con lo que me gusta la montaña y todas estas cosas, no tengo adjetivos para describir la experiencia. Pude ponerme en la piel de un montañero en muchos momentos y poder experimentar lo que tantas veces he leído así que no me queda nada más que decir más que ¡¡¡qué grande es Suecia y en particular Luleå!!!

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Un gran saludo y un abrazo desde el Polo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Espectacular y apasionante.

Nos ha encantado la vivencia que habeis tenido y que será difícil de volver a repetir ¿quien sabe?

Desde Zaragoza, te deseamos que sigas disfrutando como hasta ahora y vive y disfruta todo lo que puedas. No dejes perder un minuto.

Un abrazo.

Zaragozanos

Manu dijo...

Seguro que el mayor Tony Gustaffson estara orgulloso de vosotros.

Un saludo crack